Mañana de Domingo soleado tras varias semanas lloviendo, Esther y Óscar han tenido que esperar unos días, pero al final mereció la pena. Cada vez estoy más convencido de la efectividad de las pre-bodas a la hora de conocer y tranquilizar a los novios. Con Óscar y Esther no ha sido muy diferente a otras parejas… al principio se sintieron intimidados por la cámara y la importancia de intentar quedar bien en todas las tomas. Pero después de unas cuantas de mis tonterías, mis chistes malos y alguna que otra foto imitación a Fran Russo, se relajaron y disfrutaron. En poco más de 20 minutos habían pillado mi rollo, gracias chicos.
PD. ME ENCANTAN LAS FOTOS DEL INVERNADERO. Me sabe mal decirlo por que son mías.

































































































































































